PENSAR EN VERDE PARA CREAR UN FUTURO

La calidad de aire que respiramos en Madrid deja mucho que desear. Si bien no podemos resolver este problema en dos días, está en nuestra mano reducir la cantidad de CO2 que respiramos.

La contaminación es un problema que las sociedades actuales estamos lejos de solucionar. La lucha por la eficiencia energética, el desarrollo de energías sostenibles o reducir el tráfico en las principales ciudades son algunas de las soluciones temporales que pueden ayudarnos a reducir la contaminación.

Reducir el tráfico es la clave

El tubo de escape de los coches es uno de los principales emisores de CO2 y NO2. El tráfico se ha convertido en un invitado molesto que aporta algo a una minoría (un 26% en Madrid) y causa problemas graves a la mayoría.

Si bien no podemos renunciar a nuestro vehículo por cuestiones de movilidad o de trabajo, debemos usarlo solo cuando sea necesario. A largo plazo, renovar nuestro parque móvil, apostando por los coches eléctricos o sustituyéndolo por el transporte público son algunas de las recomendaciones a tener en cuenta.

Los estudios demuestran que un autobús produce siete veces menos contaminación que un coche; y que un vehículo moderno emite hasta un 85% menos de dióxido nítrico y un 30% menos de dióxido de carbono.

Utilizar coches híbridos también es una de las soluciones.  La combinación de un motor de combustión operando siempre a su máxima eficiencia, y la recuperación de energía del frenado (útil especialmente en los tramos cortos), hace que estos vehículos alcancen un mejor rendimiento, de forma que se reducen significativamente tanto el consumo de combustible como las emisiones contaminantes.

Fomentar el uso de la bicicleta y caminar

Una de las formas más cómodas de evitar los atascos y de mejorar nuestra salud física al mismo tiempo es el uso de la bicicleta. Utilizando la combinación de bicicleta y transporte colectivo se pueden recorrer distancias largas sin perjudicar tanto al medio ambiente, permitiendo un eficaz desplazamiento puerta a puerta gracias a que podemos llegar con la bicicleta hasta el mismo lugar de destino sin tener que preocuparnos por el aparcamiento.

Y, por supuesto, caminar. Muchas veces utilizamos el coche para recorrer distancias cortas cuando podemos ir caminando. Caminar no solo reduce la contaminación, sino que ayuda a nuestra salud física y mental.

Enseñar y educar en verde

Entender que la calidad del aire que respiramos no solo afecta a nuestra salud física y mental, sino que, a la larga, puede causar otros daños físicos y psicológicos es unos de los objetivos que la “educación verde” pretende enseñar para preservar y crear un futuro mejor y un ambiente saludable para las futuras generaciones.

Educar para concienciar y crear un futuro mejor. Pensar en verde para conseguir un empleo el día de mañana es olvidar que la sociedad está formada por algo más que economía y mercados. La “educación verde” concienciará a la gente no solo de la necesidad de crear un mundo mejor para las futuras generaciones sino también de que los recursos naturales no son infinitos y que debemos conservarlos creando un nuevo modelo de convivencia más respetuosa con el medio ambiente y con nuestros semejantes; fomentando nuevos hábitos que mejoran no solo nuestra calidad de vida sino también la de nuestros vecinos y nuestros hijos.

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