EL NEGOCIO DE LA MUSICA

el negocio de la música

El negocio de la música, tal y como se entendía hace unos años, está de caída. La cantidad de soportes de audio  que se venden en el mundo baja año tras año.

La piratería es un gran problema para el sector audiovisual, aunque se consiguen grandes logros a través de acciones judiciales y cierres de portales online. Desde hace unos años las entidades de gestión ven  como sus ingresos se esfuma entre los servidores de páginas online como, mientras que el negocio digital avanza con paso firme pero lento.

El consumo de música ha cambiado mucho, poco tienen que ver las tendencias actuales con la industria discográfica que conocimos anteriormente. Atrás quedaron todos los soportes analógicos que estábamos acostumbrados.

La digitalización ha transformado el negocio completamente. Hasta el MP3 está empezando a quedarse obsoleto. Ahora a mayor parte de la gente escucha música en streaming o distribución online, músicas que se reproducen directamente con aparatos electrónicos sin necesidad de descargar totalmente el archivo en nuestros aparatos. Lo cual es mucho más practico y cómodo.

Por todo ello  surgen  otras alternativas de compra/consumo de música:

Mercado negro: (top manta) Con los nuevos formatos de música digital, las diferencias de calidad de sonido entre un original y otro copiado son nulas. Pero es que además de ilegal, tenemos el problema ético de que los músicos no cobran por su trabajo.

Internet: Con la aparición y popularización de los nuevos formatos de audio comprimido (mp3), y el abaratamiento de las líneas de comunicaciones (ADSL) es mucho más fácil y económico escuchar música.

Música libre: han surgido licencias alternativas como las Creative Commons  o Música libre de derechos, con las cuales se puede obtener y escuchar música sin el pago de derechos de autor. En muchos lugares ya puedes ver un cartel que pone Creative Commons “la música que estás escuchando es de libre uso comercial”.

Plataformas online como Jamendo o Spotify han optado por caminos bien opuestos: acuerdos discográficos con las grandes distribuidoras para ofrecer música gratis o con una suscripción anual, en el caso de Spotify, o música libre y legal sujeta a licencias de creative commons o copyleft.

La plataforma sueca Spotify entra en escena en 2008 y supone una nueva revolución. Actualmente se ha consolidado como la segunda fuente de ingresos de las discográficas por detrás de iTunes. Su éxito se debe sobretodo a un catálogo inmenso (20 millones de canciones) aunque su adaptación inmejorable a las redes sociales y la sencillez de uso también han contribuido a su aceptación masiva.

Jamendo, por su parte, ofrece música sujeta a licencias creative commons que se pueden escuchar de manera gratuita. Se trata de la plataforma de música libre, legal y gratuita más importante que existe en la actualidad con más de 960.000 miembros y 300.000 piezas subidas a su portal, donde los músicos pueden obtener beneficios gracias a la publicidad del site y a las donaciones.

Dentro del sector de la música de uso profesional la posibilidad de esquivar a las entidades de gestión también existe. Jamendo dispone además del servicio Pro que ofrece composiciones para sonorizar páginas web, videos y cuñas publicitarias, además de música de ambientación sonora para locales comerciales.

Además de esto, en un futuro no muy lejano, es posible que la distribución no se realice como hasta ahora. Las cadenas de música probablemente serán discos duros con conexión a internet y te podrás descargar las canciones de tu tienda preferida de Internet.

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